Pensar poker el problema de la autoestima desmedida

Tema en 'Biblioteca Pokeril: Teoria, Articulos, Manuales' iniciado por solohoracio, 9 Jul 2017.

  1. solohoracio

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    Todo no depende de ganar o perder y, sobre todo, lo importante es valorarnos y reconocer nuestros defectos. Aquí, algunos consejos del Profe Litvak al respecto.

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    Por José El Profe Litvak [​IMG]

    La autoestima debe estar afianzada; de lo contrario, cada derrota será vivida como algo doloroso que atenta contra el ego y genera rabia, enojo, frustración e, incluso, burn-out, un fenómeno de saturación por el cual los deportistas pierden la diversión en la práctica deportiva, que puede provocar su abandono.

    Alguien equilibrado reconoce su valía y también sus defectos. Se quiere tal y como es, sin que esto implique que no trate de superarse. Ante una derrota, muchos comienzan a proyectar esa frustración en otros aspectos de su vida o sienten una inmensa presión, creyendo haber decepcionado a sus seres queridos.

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    ¿Quieren ser profesionales o como ese señor?

    Un deportista con una autoestima apropiada será equilibrado y valorará las victorias o las derrotas en su justa medida y su mérito como persona no se verá afectada por los meros resultados. Roger Federer, uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, contó que a los 19 años, además de romper raquetas, lloraba cuando no se sentía tan talentoso como sus contrincantes. Pero siguió trabajando y confiando en su talento. A los 21 años explotó, no paró de ganar y se convirtió en un fenómeno.

    Mike Caro dijo una vez que cuando se unía a una partida, se decía a sí mismo: “Soy un jugador maravilloso, una poderosa fuerza ganadora me rodea”. No hay que confundir la autoestima con el ego, ni hay que dejar que este sea la principal motivación para jugar. La superación en el deporte no es sinónimo de fama. Por más que nos encante imaginarnos rodeados de stacks gigantes, ganando torneos con bluffs extraordinarios y saliendo en la tapa de todas las revistas, la psicología del deporte advierte cuán peligrosa puede ser la motivación orientada al ego.

    Se cuenta una anécdota sobre dos hermanas, tenistas desde pequeñas. Con el tiempo sus personalidades cambiaron su modo de juego, una de ellas buscaba la victoria y el reconocimiento y la otra superarse a sí misma. Con el tiempo, la joven egocéntrica abandonó las canchas al perder repetidamente. Su hermana, en cambio, logró una carrera exitosa.

    Todo es cuestión de perspectiva, si nos iniciamos en el poker con expectativas de fama y fortuna, lo mejor es que nos dediquemos a otra cosa (una buena alternativa podría ser imitar a Jacobito Winograd). Si nos concentramos en nuestra imagen por sobre nuestra auto superación siempre saldremos perdiendo.