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De profesión: jugador de poker

Tema en 'Poker en General' iniciado por bullate, 12 Jun 2018.

  1. bullate

    bullate Troll de baja calidad Miembro Habitual

    Registrado:
    6 Abr 2013
    Mensajes:
    142
    Son las 12.00 horas y la sala principal de juegos de Casino Marbella tiene prácticamente llenas las mesas en las que se comienza a disputar el Main Event (evento principal) del Pokerstars Festival, el campeonato internacional más esperado y que, por sexto año consecutivo, hace parada en Marbella. Prácticamente la totalidad de participantes son hombres. Las mujeres apenas vienen representando el 5% del total de jugadores en estos eventos, según indican desde la organización. La proporción entre españoles y extranjeros está en un 60-40 por ciento. «En los primeros años la mayoría eran españoles y un tercio estaba representado por ciudadanos del Reino Unido. La tendencia ha ido cambiado con los años y la bajada de españoles y británicos se ha compensado con la mayor participación de ciudadanos de otros países europeos, rusos y bálticos», explican.


    En juego, cerca de dos millones de euros durante toda la semana del evento que este año se adelanta en el calendario. ¿El motivo? No coincidir con el Mundial de Fútbol de Rusia. Por si los premios no fuesen suficientes, los tres campeones de las citas más importante: el Evento Principal, el High Roller y la Marbella Poker Cup, se harán con un Platinum Pass valorado en 30.000 dólares, un pasaporte que les servirá para viajar a Las Bahamas el próximo mes de enero y participar en el Pokerstars Players Championship (PSPC), una cita de 25.000 dólares de cuota de inscripción en la que Pokerstars añadirá 1.000.000 de euros al premio del campeón.


    Quienes ayer llenaban las mesas de Casino Marbella habían abonado 1.100 euros de entrada, aunque algunos habían conseguido el pase con triunfos en satélites y previos on line. Por satélite consiguió el acceso directo al Main Event Hugo Benítez. Natural de Vigo, a sus 25 años suma ya cuatro de jugador profesional. Porque, sí, se puede vivir de jugar al póker a poco que uno sea bueno en el manejo de las cartas y las estrategias y sea hábil en labrarse una carrera de futuro. «Si te quedas en España te da para ir tirando. Para vivir de esto hay que irse fuera», explica. Él lo hizo, estuvo seis meses en Cardiff. En su caso, reconoce, le falló la adaptación al sitio y regresó. Pese a todo sigue viviendo del póker, una profesión a la que «hay que dedicarle más horas de lo que la gente se piensa». Asegura que el juego sigue rodeado de «prejuicios, sobre todo en España. Pero nada que ver. Esto son horas de estudio y de práctica».



    «Es un mundo de hombres. Al principio choca un poco, pero luego te adaptas y puedes con ellos»BÁRBARA JIMÉNEZ (SEVILLA)

    «Para seguir avanzando en el mundo del póker me fui de España. Y no me ha ido mal»MARIO NAVARRO (ESTEPONERO RESIDENTE EN LONDRES)

    «A esto hay que dedicarle más horas de lo que la gente se piensa»HUGO BENÍTEZ (VIGO)

    «Aquí no avanzas»
    Mario Navarro lleva cuatro años dedicado profesionalmente al juego de póker. Empezó jugando con amigos como una afición en la universidad. Este esteponero terminó dejando aparcada la carrera de Empresariales en tercer curso para poner rumbo a Londres. Como su compañero de tapete, comparte la idea de que «para vivir bien de esto hay que salir de España». ¿Por qué? «Quedarte aquí no te permite avanzar ni en juego ni en ingresos». El joven habla de la «carga impositiva» a la que se enfrentan quienes se dedican al juego de forma profesional a raíz de una modificación normativa estatal de hace seis años. Asegura que esa carga representa «casi la mitad de lo ganado» y que en caso de pérdidas es el propio jugador el que debe compensarlas de su bolsillo. «Y no se trata solo de tema fiscal», subraya el joven, que convive en Londres con un «grupo» de españoles dedicados a lo mismo que él. El caso es que la legislación española sólo permite que los jugadores españoles jueguen de forma on line con otros que residan dentro de España, sin tener opción a hacerlo con jugadores de otros puntos del globo. Los torneos, asegura, rebajan así su competitividad.

    La historia de Bárbara Jiménez, sevillana de 29 años, es bien distinta. Aterriza en un mundo que reconoce «sigue siendo de hombres». Pero ello no le intimida. «Al contrario, terminan intimidados ellos», bromea, sin dejar de reconocer que «al principio choca un poco, pero luego te acostumbras». Compagina su trabajo como dependienta con los torneos de póker tanto on line como presencial. Su meta: llegar lo más alto que pueda en un juego que le apasiona y que lleva tatuado en su cuerpo.


    http://www.diariosur.es/marbella-estepona/profesion-jugador-profesional-20180607000427-ntvo.html